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  CUARESMA 2026 Transcurridos veintiún días desde que el postrer golpe de horquilla clausurara el ciclo pasional en la capital riojana, sobreviene el momento ineludible del balance. Nos hallamos ante el cierre de un largo período —extendido a ocho años por las circunstancias del calendario- gestionado por la actual Junta de la Hermandad de Cofradías de la Pasión de Logroño. Este periodo, lo suficientemente dilatado como para imprimir una impronta propia, exige un análisis que trascienda lo meramente hagiográfico para adentrarse en la necesaria autocrítica, virtud harto infrecuente en un universo donde la pulsión emocional suele eclipsar al rigor analítico. La génesis de este periodo cuaresmal estuvo marcada, como es preceptivo, por la presentación del cartel anunciador. En un panorama nacional donde la cartelería cofrade se anticipa casi de forma compulsiva desde el mes de octubre, Logroño mantuvo sus tiempos. Tras la efervescencia polémica del ejercicio anterior, la obra de este...
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  REVISTA NAZARENOS Rocadama S.L., Sevilla En los albores del año 2021, emergió en el ecosistema de las redes sociales el anuncio de una publicación periódica editada en Sevilla bajo el epígrafe Nazarenos (@revistanzarenos) . Su irrupción no pasó inadvertida, fundamentada en una declaración de intenciones tan sucinta como reveladora: la revista no pretendía ser un mero producto «de» Semana Santa, sino un tratado «sobre» la Semana Santa. Esta distinción semántica, sumada a una estética minimalista gobernada estrictamente por el blanco y negro, espoleó mi curiosidad. Aun asumiendo que el contenido orbitaría exclusivamente en torno a la realidad hispalense, decidí adquirir el ejemplar fundacional, el número cero. En sus páginas se hallaba la confirmación de su tesis antropológica: «La Semana Santa son las personas que la configuran, quienes la intelectualizan, la sueñan y la experimentan. Representa la amalgama de vivencias que circundan al individuo: sus cuitas, sus anhelos y aqu...
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    IMAGINEROS DEL SIGLO XXI. Productos barrocos en entornos 2.0 Antonio Rafael Fernández Paradas Editorial Comares, Granada, 2017. El texto disecciona con agudeza cómo la imaginería del siglo XXI, lejos de buscar un lenguaje propio que dialogue con la modernidad, se ha recluido en un neobarroco mimético. Esta "involución", como bien apunta el autor, no es una mera herencia, sino una resistencia activa al cambio que anquilosa la disciplina. El autor recupera conceptos que resuenan con las teorías de Walter Benjamin y Guy Debord. La transición del valor de culto al valor de exhibición transforma la imagen sagrada en un producto de consumo visual. La pérdida del "Aura”, la reproducibilidad técnica (especialmente mediante el escaneado y la impresión 3D) amenaza la unicidad de la obra. La estatización de la política, con el uso de la Semana Santa como elemento identitario fabricado —el caso de la "sevillanización" de Almería— demuestra cómo la tradición pue...
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  DOMINGO DE RESURRECCIÓN. DE LA ILUSIÓN A… El 3 de abril de 1985 supuso un punto de inflexión en el epílogo de la Pasión logroñesa. Por vez primera, la imagen de un Cristo Resucitado recorría las calles de la capital riojana, inaugurando un itinerario que marcaría la idiosincrasia de esta procesión. Partiendo desde el Colegio de la Compañía de María, el cortejo cruzaba el histórico Puente de Piedra para adentrarse en el Cementerio Municipal; allí, tras la celebración de la Eucaristía, se emprendía el camino de retorno. Aquel trayecto, de apenas mil cien metros, se antojaba sin embargo extenso y solemne bajo el sol de Pascua. En rigor, no procesionaba una imagen concebida originalmente como Resucitado, sino la talla del Sagrado Corazón que custodiaba la capilla del centro educativo. Revestido con túnica alba ante una sobria cruz de madera, y entronizado sobre las andas blancas de "La Entrada", este simulacro —salido de los insignes Talleres Granda de Madrid en 1941 para ree...
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  SÁBADO SANTO. DÍA DE ESPERA Aquella Logroño de antaño exhalaba un suspiro de finitud cuando la última vara del Santo Entierro se posaba en el suelo. Con el final de la procesión, el ciclo sagrado se clausuraba de forma abrupta, dejando tras de sí un vacío que ni el Sábado Santo ni el Domingo de Resurrección lograban colmar en la agenda de la ciudad. Despertar aquel sábado era enfrentarse a la certeza de la orfandad cofrade; un año entero de espera se abría paso entre el silencio de las calles. Los enseres —tambores que aún conservaban el eco de las plazas, faroles, cetros y horquillas— buscaban su descanso en la penumbra de los almacenes. Mientras tanto, el paso quedaba confinado en la Capilla de San Pablo, en su sede canónica, como un gigante herido que solo los devotos más audaces se atrevían a visitar en la penumbra de la parroquia. Sin embargo, para quienes ya oficiábamos como portadores, el Sábado Santo cobraba una mística distinta, más humana y terrenal. Acudíamos a l...
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  VIERNES SANTO. DÍA GRANDE La llegada del Viernes Santo evoca inevitablemente la figura de mi abuelo y aquella máxima que nos repetía: «Hoy no se puede cantar, que se ha muerto el Señor» . Paradójicamente, eran nuestros tambores, timbales y cornetas los que «cantaban» después, escoltando al Nazareno durante el Santo Entierro. En mis primeros años, el ritual comenzaba al mediodía con el Traslado. Aquellos tres pasos custodiados en Palacio se encaminaban hacia La Redonda, donde aguardarían en la Capilla de los Ángeles la procesión vespertina. Contemplar la capilla en aquel momento traía a la memoria la ocurrencia de un amigo madrileño: «Parece el metro en hora punta» . Y no le faltaba razón. Soledad, Sepulcro, Magdalena, Ánimas, Descendimiento, Piedad y Oración; todos congregados en un espacio que, asombrosamente, los lograba albergar. Desfile sobrio, integrado únicamente por cofrades, donde destacaba la imponente entrada del Cristo de las Ánimas, siempre de cara al pueblo que l...
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  JUEVES SANTO  DE LAS SIETE PALABRAS AL SIGLO XXI Desde 1966, el Jueves Santo en Logroño se hallaba indisolublemente ligado a la presencia de los Escolapios. En aquel entonces, la cofradía de las Siete Palabras protagonizaba la jornada de forma exclusiva; inicialmente, portando un crucificado de la capilla colegial y, a partir de 1970, procesionando la egregia talla de Vicente Ochoa, que recibe culto en la sede de dicha institución educativa. Resultaba singular el hecho de que esta fuera la única hermandad que no se integraba en la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro. Era un día de obligada concurrencia, atraída especialmente por su banda de tambores, cuya excelencia era entonces incontestable en la ciudad. La jornada invitaba al periplo por los templos que custodiaban los pasos. Era preceptivo acudir a la Concatedral de La Redonda, concretamente a la Capilla de los Ángeles, donde aguardaba ya dispuesta la Virgen de la Soledad —distinta de la Dolorosa—, ataviada co...