IMAGINEROS DEL SIGLO XXI.

Productos barrocos en entornos 2.0

Antonio Rafael Fernández Paradas

Editorial Comares, Granada, 2017.

El texto disecciona con agudeza cómo la imaginería del siglo XXI, lejos de buscar un lenguaje propio que dialogue con la modernidad, se ha recluido en un neobarroco mimético. Esta "involución", como bien apunta el autor, no es una mera herencia, sino una resistencia activa al cambio que anquilosa la disciplina.

El autor recupera conceptos que resuenan con las teorías de Walter Benjamin y Guy Debord. La transición del valor de culto al valor de exhibición transforma la imagen sagrada en un producto de consumo visual. La pérdida del "Aura”, la reproducibilidad técnica (especialmente mediante el escaneado y la impresión 3D) amenaza la unicidad de la obra. La estatización de la política, con el uso de la Semana Santa como elemento identitario fabricado —el caso de la "sevillanización" de Almería— demuestra cómo la tradición puede ser inventada o suplantada para homogeneizar masas.

Resulta especialmente audaz la mención a las nuevas tendencias que rompen el canon tradicional desde los márgenes. El hiperrealismo aparece como una búsqueda de la verosimilitud que a veces cae en el exceso, alejándose de la unción sagrada. La irrupción del "neobarroco gay" o el homoerotismo en la talla procesional revela una apropiación del lenguaje barroco por colectivos que buscan proyectar su identidad en la figura del mártir o el asceta, dotando a la madera de una carga sensual contemporánea.

Uno de los puntos más punzantes es la denuncia del abandono institucional de la Historia del Arte.  Ante la ausencia de una crítica académica rigurosa que valide o devalúe las obras, el juicio estético ha quedado desplazado a la "blogosfera" y las redes sociales. Esto ha propiciado el auge del imaginero autodidacta, donde la pericia técnica se valora por encima del trasfondo intelectual o la innovación formal. Indica que “… como los historiadores del arte no dignificamos nuestra disciplina, cualquiera puede hablar de arte … las redes sociales, los foros de debate y los blog son a día de hoy los únicos medios para encontrar críticas… Si los historiadores del arte asumieran el papel que les compete, y realizaran críticas y estudios de las piezas actuales del arte de la imaginería, muchos de los que actualmente sé autodenominan escultores, se lo pensarían dos veces” (pág. 14)

Como conclusión, podemos decir que el libro parece ser un toque de atención necesario. La digitalización, aunque herramienta útil para la conservación, corre el riesgo de convertir la imaginería en una industria de "copia y pega" si no se acompaña de una evolución conceptual. La Semana Santa, en su "conectivismo" actual, es un nodo de información constante, pero el autor nos advierte que corremos el riesgo de ganar en visibilidad lo que estamos perdiendo en profundidad espiritual y artística.

Finalmente, se podría plantear la siguiente pregunta; ¿consideras que esta "sevillanización" o homogeneización de la estética cofrade es un proceso irreversible, o crees que las nuevas tendencias (hiperrealismo, nuevos lenguajes) lograrán fracturar ese canon neobarroco?

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